Las distorsiones cognitivas son una manera de razonar, un
tipo de pensamientos, que lleva a conclusiones erróneas o deformadas de la
realidad, pues la persona interpreta lo que sucede de forma arbitraria,
subjetiva e irracional. Se trata de unos pensamientos automáticos que siguen
una lógica basada normalmente en premisas poco correctas o cuestionables que
provocan un sufrimiento innecesario e inútil.
10 tipos de distorsiones cognitivas
1. Polarización
Se piensa en criterios de todo o nada, divide la
realidad en 2 polos opuestos alejados sin admitir matices ni puntos entre
medio. Es un tipo de distorsión muy presente cuando existe un grado elevado de
rigidez psicológica y dificulta la disposición a reajustarse a la realidad, de
rectificar, y sus valoraciones, juicios y consideraciones van de un extremo
al otro sin pasos intermedios.
2. Generalización excesiva
Se realiza una conclusión general a partir de un hecho o
acontecimiento, por simples y aislados que sean. Se puede observar en el
lenguaje términos como siempre, nunca, todos, nadie, etc., dificultando la
resolución de problemas concretos, pues se generaliza tanto que impide el
análisis objetivo de las cosas.
3. Etiquetación
Se trata de una forma de generalización excesiva que
consiste en describir un comportamiento, un error o cualquier otro aspecto,
como una característica permanente, inmutable y esencial de la persona. La
etiquetación no favorece la flexibilidad psicológica, ni mucho menos el cambio,
pues hace que un comportamiento puntual, se convierta en una característica
personal, una seña de identidad, un defecto imposible de modificar.
4. Descartar lo positivo
Es una distorsión frecuentemente relacionada con los
problemas de autoestima y de asertividad. Implica rechazar automática y
sistemáticamente cualquier aspecto positivo relacionado con uno mismo. Se
rechaza todo tipo de intento de valoración, la persona se considera indigna de
elogios, reconocimiento social, felicitaciones etc.
5. Filtro mental
Ante una situación, de forma sesgada, sólo se perciben y
destacan los detalles negativos, se rechazan o se ignoran las cosas
positivas que suceden de manera sistemática, provocando expectativas negativas
sobre el futuro.
6. Saltar a conclusiones
Se basa en la creencia de que uno puede adivinar el porvenir
sin apenas informarse o incluso leer el pensamiento de las demás personas,
saber con certeza lo que ellas están pensando, juzgando y despreciando sin
tener pruebas fiables sobre ello.
7. Magnificación y minimización
Se trata de 2 distorsiones que se juntan muy a menudo. La
primera actúa ante un evento considerándose de algo exageradamente negativo,
mientras que la segunda se esfuerza en empequeñecer lo bueno y positivo de la
experiencia. Así, un logro no es para tanto, o nada directamente, y un
desliz es todo un baño de lágrimas una auténtica catástrofe.
8. Razonamiento emocional
Es un tipo de deducción basada en cómo se siente la
persona. Siente emociones o sentimientos negativas y concluye que en
realidad su experiencia es de una determinada manera. Un ejemplo sería pensar
que somos unos fracasados porqué así nos sentimos.
9. Afirmaciones del tipo “debería”
Se consideran una serie de reglas estrictas, absurdas y
tiranas que exigen de manera irracional unos estándares mínimos de
conducta, de cómo deberían ser las cosas, las personas, el mundo, nosotros
mismos, generando problemas psicológicos por el hecho de no estar a la altura
de las exigencias impuestas.
10. Inculpación
Al valorar una situación se llega a creer que es culpa de
alguien, negando la responsabilidad personal al respecto (inculpación de los
demás) o se culpa a uno mismo riñéndose sin miramientos a pesar de no ser
responsable (autoinculpación). La consecuencia de dicha distorsión está en que
uno se esfuerza en designar culpables, no en detectar los problemas y sus
causas, entorpeciendo así la búsqueda de soluciones y alternativas.

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